martes, 18 de enero de 2011

El nuevo Congreso local en Puebla


El pasado sábado 15 de enero en Sesión Solemne citada ad hoc, se instaló el nuevo Congreso local, con ello se inicia el relevo en las Instituciones que como consecuencia de las elecciones realizadas en julio pasado se mandató una nueva conformación en donde el PRI perdió la hegemonía.

Recordemos que ahora la mayoría en la Cámara de Diputados del estado de Puebla esta en manos de la Coalición Compromiso por Puebla, que se conformó electoralmente por el PAN, PRD, PANAL y Convergencia; de manera que los diputados provenientes de esta variopinta mescolanza electoral son los que dominan la nueva Legislatura.

A la hora de ejercer el poder las cosas empiezan a tomar tintes complejos de lo que significa un órgano colegiado formado por personas con nombre y apellido que son producto de una realidad política personalísima dentro del marco de la vida política local; no podemos separar al hombre de su circunstancia y eso puede explicar lo que sucedió en esta primera sesión y lo que percibo se vivirá en los próximos 3 años que estarán en funciones estos diputados.

Previo a la sesión solemne de toma de posesión, las diferentes fuerzas políticas habían negociado un paquete que a posteriori se puede analizar como una serie de acuerdos mínimos referentes a la salida de Mario Marín, la entrada de Rafael Moreno Valle y la conformación de los órganos de gobierno de la Cámara local. Por lo que se percibe, el PRI de Marín solicitó que en la sesión de instalación de la Legislatura no se atacara al “gober precioso” el cual además mandaría un representante al congreso para no crispar los ánimos a cambio de que el PRI no obstaculizara la conformación de los órganos de gobierno, específicamente la Gran Comisión que sería presidida por un diputado del PANAL el primer año y la Mesa Directiva que sería encabezada por un diputado del PAN. Es posible que el paquete de negociación haya sido más amplio y considere algunas iniciativas que enviará el nuevo ejecutivo local y que serán apoyadas o por lo menos no frenadas por los tricolores. Algunas columnas políticas opinan que el acuerdo llega hasta brindar un puente de plata a Marín y sus muchachos, lo cual se podrá corroborar en los próximos meses por venir, si la impunidad fue parte de la negociación.

Lo que sí es un hecho es que el acuerdo fue que en esta sesión de instalación los diputados de “Compromiso por Puebla” no atacarían a Mario Marín Torres y que solo habría una intervención del diputado Zeferino Martinez del PT (socio electoral del PRI en la pasada elección) la cual sería un discurso insípido de loas a la democracia; sin embargo el diputado del PANAL, Héctor Alonso Granados rompe el acuerdo y se lanzó a darle una tunda en la tribuna al todavía inquilino de casa puebla. El diputado Convergente José Juan Espinoza Torres viendo la oportunidad se lanza también al ruedo para no perder reflectores y se sube a la tribuna también a darle su raspón a Marín.

El rompimiento de la negociación que incomodaba por el silencio impuesto a la oposición, generó que entonces el PAN mandara al diputado Juan Carlos Espina von Roehrich a hacer uso de la voz en la tribuna y dar el posicionamiento correspondiente a su bancada.

Lo observado el pasado sábado será desde mi punto de vista la tónica de esta legislatura, pues la alianza electoral que derrotó al PRI tendrá que tejer cada una de las votaciones y posturas, eso es muy positivo y es lo normal en los parlamentos democráticos. Lo criticable es que cuando se cierra una negociación no se respete la palabra empeñada, pues es precisamente la palabra la única garantía de cumplimiento de los acuerdos. Si los diputados del PANAL y Convergencia no saben honrar su palabra no habrá manera de transitar a una mejor etapa de desarrollo político para Puebla.

Comentarios: diazgarcia2020@gmail.com