Por José Antonio Díaz García*
En días recientes la ONU advirtió en México que el control de los medios de comunicación en forma monopólica u oligopólica “vulnera el derecho a la libertad de expresión”, porque afecta el requisito de la pluralidad en la información.
Si bien hace una década comenzó a abrirse la competencia en el sector de las telecomunicaciones, tanto en el segmento de la televisión abierta, el de paga y el de la telefonía, las cifras reflejan la gran distancia entre unas compañías y otras, en cuanto a su participación en el mercado.
El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 destaca la estrategia de incrementar la competencia entre concesionarios con la finalidad de aumentar la cobertura de los servicios en el país y contribuir a que las tarifas permitan el acceso de un mayor número de usuarios al servicio, así como desarrollar mecanismos a fin de incentivar una mayor inversión en la creación de infraestructura y en la prestación de servicios de telecomunicaciones.[1]
Sin embargo, aunque hay avances en materia regulatoria promovidos desde el legislativo y desde el ejecutivo a través de la Comisión Federal de Competencia (CFC), hay empresas que controlan la mayor parte del mercado.
Veamos el caso de la telefonía. Los datos del reporte del Mercado Telecom al cierre del tercer trimestre del año pasado, elaborado por The Competitive Intelligence Unit, reflejan claramente como Telmex, con ambos tipos de telefonía, móvil y fija, controla el 78.2% del mercado.
Líneas Telefónicas
(% del total del mercado de telefonía)
Telcel
Movistar
Iusacell/
Unefon
Nextel
Telmex
Axtel/
Avantel
Alestra
Maxcom
TOTAL
III Trimestre 2007
56.6%
13.2%
4.8%
2.4%
21.6%
1.1%
0.1%
0.4%
100%
Algunas empresas mejoraron considerablemente su posición con reducciones tarifarias y buenas campañas publicitarias, mientras que otras, aunque registraron crecimientos en el número de líneas y en ingresos, no ganaron participación en un mercado que en total creció 11.4 millones de líneas en tan sólo un año y alcanzó las 84 millones de líneas a nivel nacional.
Líneas
Miles de Líneas
Telcel
Movistar
Iusacell/
Unefon
Nextel
Telmex
Axtel/
Avantel
Alestra
Maxcom
TOTAL
II Trimestre
2007
46,114
10,233
3,916
1,848
18,202
844
47
300
81,504
III Trimestre 2007
47,516
11,073
4,000
1,988
18,157
885
53
321
83,993
El proceso de gestación de la competencia efectiva en el mercado mexicano de telecomunicaciones ha sido insuficiente y sobre todo, muy lento.
El Índice de Concentración Herfindahl-Hirschman (IHH) para el segmento de la telefonía registrado en el mencionado reporte, es de 0.84, donde el máximo nivel de medición es 1, lo que denota un mercado altamente concentrado en la telefonía mexicana.
A pesar de este índice de concentración, el número de líneas fijas tradicionales donde Telmex predomina, ha disminuido. Esto se debe a factores como la migración fijo-móvil, la sustitución de accesos de internet conmutado por los de banda ancha, con la cancelación de segundas líneas así como la creciente oferta de telefonía IP que representa significativos ahorros en consumos residenciales y de negocios.
Ante factores como estos, Telmex reaccionó poniendo en el mercado mejores tarifas que abarcan servicios de telefonía fija, internet y llamadas de larga distancia. Esto demuestra cómo la competencia y la evolución tecnológica, obligan a las empresas monopólicas a ofrecer mejores paquetes de precios y servicios.
Sin embargo, los costos de telefonía en México son muy altos comparados con los de otras naciones. Mientras en Colombia la tarifa de terminación móvil por interconectar llamadas que finalizan en un celular es de 6 centavos; en México es del doble, 12 centavos de dólar, es decir 1.34 pesos y aunque se prevé una reducción del 25.3% en 2010, donde se colocará en un peso el minuto, no alcanzaremos las tarifas que países más competitivos ya cobran hoy en día, es el caso de India, Finlandia y la propia Colombia.
Cuando en Estados Unidos la tarifa de interconexión local fija es de 0.20 centavos de dólar, en México es de 0.98, es decir, casi cinco veces más cara; y si comparamos la tarifa de interconexión de Larga Distancia (reventa) el precio mexicano es 5 veces más caro que el del vecino del norte: 1.5 vs 6.9 centavos de dólar.2
¿Por qué no podemos abaratar más rápido las tarifas si otros países de la región ya lo han hecho?
La lentitud para obtener tarifas competitivas afecta más a quienes menos recursos tienen.
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, INEGI 2006, reporta que tanto los hogares del primer decil como los del décimo decil, gastan prácticamente el mismo porcentaje de su ingreso en llamadas telefónicas locales (1.3 por ciento del ingreso mensual y 1.4 respectivamente).
Según esta misma fuente, de 2002 a 2006, el gasto del primer decil en comunicaciones (llamadas locales, larga distancia, celular e Internet) creció de un 1.8 a un 2.9% del ingreso mensual, es decir aumentó un 61.1% en cuatro años, mientras que en el décimo decil sólo creció 6.3% de 4.7 a 5.0 en el mismo periodo de tiempo.
Datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del 2002, dan cuenta de cómo el mexicano gasta una cantidad muy similar entre alimentos de la canasta básica y los servicios de comunicación tales como telefonía, Internet y televisión, muestra del interés por acceder a las comunicaciones y buscar desarrollarse sin quedarse tan atrás.
De cada 100 pesos, el mexicano gasta 4.14 pesos en algunos alimentos de la canasta básica como tortilla, leche y pollo.
Concepto
INPC
Tortilla de maíz
1.22652
Leche pasteurizada y fresca
1.86485
Pollo en piezas
1.05177
Total
4.14314
Concepto
INPC
Larga distancia internacional
0.44789
Larga distancia nacional
1.00862
Línea telefónica
0.21023
Servicio telefónico local
1.84885
Servicio de Internet
0.09811
Servicio de televisión
0.40833
Total
4.022
Aunque Telmex ha ofrecido planes tarifarios más accesibles para llamadas de larga distancia desde un teléfono fijo[2], si una persona de escasos recursos que sólo cuenta con un celular de pre-pago como Amigo Kit quiere hablar con algún familiar que migró a Estados Unidos, le costará 15.50 pesos el minuto, si no sale de su ciudad ni de su región. Si su familiar se encuentra en Europa el costo por minuto asciende a 20.10 pesos.
Para quien cuenta con un plan tarifario de Telcel, un minuto por una llamada de larga distancia ya con IVA a Estados Unidos o Centroamérica cuesta, 10.35 pesos y si es a Europa paga 16.10 pesos el minuto. Para las personas de mayores ingresos paradójicamente las opciones son mas económicas ya que pueden hacer llamadas vía Internet con servicios como Skype o MSN.
Ya existen en el Poder Legislativo algunas iniciativas regulatorias como la que prevé modificar dos artículos de la Ley de Inversión Extranjera para eliminar barreras a la inversión en telecomunicaciones, sobretodo en telefonía. La iniciativa pretende fomentar la competencia y que bajen los precios, mejore la calidad del servicio y se desarrollen nuevas tecnologías. Si bien la apertura es relevante ¿por qué no empezar por mejorar las tarifas de las compañías nacionales? Esto contribuiría a la ampliación del mercado, socialmente daría oportunidad a más personas de incorporarse a las telecomunicaciones y pondría a México en una posición más competitiva frente al mercado mundial.
Veamos ahora el caso de la televisión, que como en el de la telefonía, son dos compañías las que concentran la mayor parte del mercado.
De acuerdo con información de la CFC, Televisa capta el 68.5% de la audiencia total nacional de televisión abierta y el 34.5% de los hogares con servicio de televisión de paga o restringida. Esta última por medio de Cablevisión y SKY, siendo éste el único concesionario con cobertura nacional y capacidad para proveer servicio en cualquier punto del país.
Además de las redes de televisión por satélite, por cable y la abierta digital, Televisa cuenta ya con opciones para ofrecer el servicio de triple play (TV, Telefonía e Internet), sin necesidad de adquirir redes adicionales. Su diversificación en radio, Internet y revistas le permite ofrecer paquetes publicitarios que otros agentes económicos no pueden, captando así el mayor porcentaje del gasto por publicidad en televisión abierta.
La posibilidad de más canales de Televisión abierta y restringida, podría significar una oportunidad para la distribución de contenidos independientes. Se prevé que para el 2012, la televisión restringida en México penetre el 53% del mercado, ya que tan solo de 2005 a 2006, creció en un 16.4%.
Otro factor que ayudaría a la televisión restringida es regular la publicidad comercial extranjera, incluida en la programación adquirida de otros países para transmitirla en México. Los cableros asociados a la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (CANITEC), proponen que dicha publicidad sea producida y editada en un 80% en nuestro país con lo cual se combate a monopolios internacionales, se reactiva el mercado local de agencias de publicidad y se obtienen ingresos de la comercialización de espacios los cuales se emplearían para la modernización tecnológica de la televisión de paga.
Ejemplos sobre regulación latinoamericana en esta materia se encuentran en Chile, donde se cobra un arancel a la publicidad producida en el extranjero y transmitida en su país; en Argentina donde la ley obliga a que todos los anuncios publicitarios sean de producción nacional y en Ecuador donde la publicidad de empresas tanto locales como foráneas que transmitan los medios, debe elaborarse en ese país con personal ecuatoriano.
Con ejemplos y cifras como las mencionadas, se pone en la mesa el tema de fondo: la equidad en el acceso a las telecomunicaciones.
Hablar por teléfono, conectarse a Internet y tener más opciones de canales de televisión deben dejar de ser un lujo y convertirse en servicios accesibles para todos los ciudadanos, más ahora que el triple play es una realidad. La facilidad de contar con estos mecanismos de información y comunicación a bajo costo, contribuirá a cerrar la brecha económica en nuestro país.
Desde el Poder Legislativo seguiremos promoviendo leyes para que a través de la CFC los costos y tarifas de estos servicios se reduzcan con mayor rapidez y las empresas ofrezcan tarifas más competitivas sin demérito de la calidad y el servicio, que permitan a los mexicanos tener presencia y acceder al mercado global, imposible si no fuera a través de las telecomunicaciones.
* Diputado Federal del Partido Acción Nacional
[1] Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012. DOF, Cuarta Sección. 31 de mayo de 2007
[2] Plan Todo México cuesta 1.15 pesos por minuto.
Plan Todo Norte, Centro y Sudamérica 2.3 pesos el minuto.
Plan Tarifas 100 Internacional a E.U.A., Canadá y Alaska 2.3 pesos el minuto.
Lada 100 Frontera. De zona fronteriza norte a E.U.A 1.1 pesos el minuto.
Tarifas especiales en tus destinos favoritos 5.75 pesos el minuto.
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domingo, 10 de febrero de 2008
jueves, 10 de enero de 2008
¿Renovarse o morir? El futuro de las estaciones AM
Publicado por
José Antonio Díaz García
Por: José Antonio Díaz García*
A lo largo de la historia, los cambios tecnológicos marcan coyunturas en las oportunidades de negocio.
Es el caso del hilo natural ante el hilo nylon, de los radiolocalizadores frente a los teléfonos celulares, del formato de video Beta desplazado por el VHS así como de la radio analógica versus la radio digital.
¿Ante cambios como estos, existe algún antecedente donde el Estado Mexicano haya tenido que rescatar a las empresas que enfrentaron una desventaja competitiva provocada por un cambio tecnológico?
¿Existe alguna obligación legal para rescatarlas?
Estas preguntas sirven como punto de partida para analizar el tema de algunos radiodifusores concesionarios de estaciones de Amplitud Modulada (AM) que exigen al gobierno federal, el otorgamiento de combos, es decir, un bloque de dos estaciones, la que ya tienen en AM y otra gratuita en FM, y evitar así que su negocio se vea afectado.
Los radiodifusores mexicanos quieren frecuencias de FM porque consideran que en esa banda está el futuro de la radio puesto que los tres sistemas digitales que han efectuado pruebas en México[1], tienen mayores ventajas de negocio y calidad para las FM. Sin embargo, esto no obliga al Estado a regalar una FM a quien ya tiene una AM.
De acuerdo a información de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), los ingresos por publicidad en la radio comercial a nivel nacional han disminuido en un 7 por ciento para las estaciones de AM y presentan un mayor costo de operación y menor calidad de audio.
Algunas estaciones de AM dicen tener problemas económicos para mantenerse al aire, sin embargo, por mucho años han explotado sus concesiones sin contraprestación alguna para el Estado Mexicano y sí con ganancias para los beneficiarios de la concesión.
¿Cuáles serían las alternativas?
Las radiodifusoras explotan el espectro radioeléctrico el cual es un bien público. Si algunas de las que se ubican en AM ya no les conviene explotar esa concesión, sea porque no es negocio o por cualquier otra razón, una primera alternativa es que sean devueltas al Estado, quedando disponibles para permisionarse (transmitir sin fines de lucro) a radios comunitarias y experimentales o para licitar nuevas concesiones a empresarios que desean invertir en la radiodifusión o en otros servicios.
Una segunda opción es que los concesionarios de AM, participen en un proceso de licitación de frecuencias de FM.
Cabe señalar que la reciente sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto a la Ley de Radio y Televisión, deja en claro que quien quiera prestar servicios adicionales de telecomunicaciones en las bandas atribuidas a la radiodifusión, tendrá que someterse a los procedimientos establecidos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y pagar una contraprestación por la nueva concesión. Este mismo criterio aplica para quienes quieren quedarse con una AM y prestar otros servicios, o para quines desean una estación de FM sin someterse a ningún procedimiento de licitación.
Como empresarios los “AMeros” han sabido hacer negocio con la radiodifusión, por ello una tercera opción es que con habilidad, se adapten a los cambios e implementen medidas pertinentes para actualizarse en materia tecnológica, pero sobre todo con habilidad y espíritu emprendedor promuevan nuevas formas de hacer radio, de participación social, de beneficio para la comunidad; esto no esta peleado con hacer rentable una estación de AM.
Según datos de la SCT la industria de la radio en México cuenta con 1232 estaciones concesionadas, 759 de AM y 473 de FM, así como 347 permisionadas, 95 de AM y 252 de FM.
El gobierno federal no ha dado concesiones en los últimos 13 años mientras que los permisos han crecido en un 120 por ciento sobretodo en estaciones de FM.
El gobierno encabezado por el Presidente Felipe Calderón, debería abrir la convocatoria para nuevas concesiones y no ceder a la presión de dar frecuencias en FM a quienes ya tienes estaciones de AM. Con un proceso abierto y con reglas claras se evita la discrecionalidad en el otorgamiento o en el refrendo de concesiones como sucedía en el pasado, donde por cierto los beneficiarios de esa discrecionalidad fueron la mayoría de los actuales concesionarios de AM.
Queda también pendiente la discusión sobre la transición tecnológica para los medios públicos de comunicación, donde habría que evaluar si el Estado tiene responsabilidad en su proceso de digitalización.
La respuesta a las interrogantes planteadas al inicio es clara: El Estado no tiene obligación de rescatar a un concesionario de un bien público por el simple hecho de que con los cambios tecnológicos o por otras cuestiones, ahora su concesión ya no sea negocio. Y usted ¿que opina?
* José Antonio Díaz García es Diputado Federal por el Partido Acción Nacional
[1] Estándar estadounidense IBOC, conocido como HD Radio que ofrece servicio en las mismas bandas de frecuencias de AM y FM; el europeo Eureka 147, conocido como DAB, que opera en otras bandas de frecuencias, entre ellas la L (entre los 1452 y los 1492 MHZ), un sistema mixto en el que operen los dos anteriores y existe también un estándar japonés.
A lo largo de la historia, los cambios tecnológicos marcan coyunturas en las oportunidades de negocio.
Es el caso del hilo natural ante el hilo nylon, de los radiolocalizadores frente a los teléfonos celulares, del formato de video Beta desplazado por el VHS así como de la radio analógica versus la radio digital.
¿Ante cambios como estos, existe algún antecedente donde el Estado Mexicano haya tenido que rescatar a las empresas que enfrentaron una desventaja competitiva provocada por un cambio tecnológico?
¿Existe alguna obligación legal para rescatarlas?
Estas preguntas sirven como punto de partida para analizar el tema de algunos radiodifusores concesionarios de estaciones de Amplitud Modulada (AM) que exigen al gobierno federal, el otorgamiento de combos, es decir, un bloque de dos estaciones, la que ya tienen en AM y otra gratuita en FM, y evitar así que su negocio se vea afectado.
Los radiodifusores mexicanos quieren frecuencias de FM porque consideran que en esa banda está el futuro de la radio puesto que los tres sistemas digitales que han efectuado pruebas en México[1], tienen mayores ventajas de negocio y calidad para las FM. Sin embargo, esto no obliga al Estado a regalar una FM a quien ya tiene una AM.
De acuerdo a información de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), los ingresos por publicidad en la radio comercial a nivel nacional han disminuido en un 7 por ciento para las estaciones de AM y presentan un mayor costo de operación y menor calidad de audio.
Algunas estaciones de AM dicen tener problemas económicos para mantenerse al aire, sin embargo, por mucho años han explotado sus concesiones sin contraprestación alguna para el Estado Mexicano y sí con ganancias para los beneficiarios de la concesión.
¿Cuáles serían las alternativas?
Las radiodifusoras explotan el espectro radioeléctrico el cual es un bien público. Si algunas de las que se ubican en AM ya no les conviene explotar esa concesión, sea porque no es negocio o por cualquier otra razón, una primera alternativa es que sean devueltas al Estado, quedando disponibles para permisionarse (transmitir sin fines de lucro) a radios comunitarias y experimentales o para licitar nuevas concesiones a empresarios que desean invertir en la radiodifusión o en otros servicios.
Una segunda opción es que los concesionarios de AM, participen en un proceso de licitación de frecuencias de FM.
Cabe señalar que la reciente sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto a la Ley de Radio y Televisión, deja en claro que quien quiera prestar servicios adicionales de telecomunicaciones en las bandas atribuidas a la radiodifusión, tendrá que someterse a los procedimientos establecidos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y pagar una contraprestación por la nueva concesión. Este mismo criterio aplica para quienes quieren quedarse con una AM y prestar otros servicios, o para quines desean una estación de FM sin someterse a ningún procedimiento de licitación.
Como empresarios los “AMeros” han sabido hacer negocio con la radiodifusión, por ello una tercera opción es que con habilidad, se adapten a los cambios e implementen medidas pertinentes para actualizarse en materia tecnológica, pero sobre todo con habilidad y espíritu emprendedor promuevan nuevas formas de hacer radio, de participación social, de beneficio para la comunidad; esto no esta peleado con hacer rentable una estación de AM.
Según datos de la SCT la industria de la radio en México cuenta con 1232 estaciones concesionadas, 759 de AM y 473 de FM, así como 347 permisionadas, 95 de AM y 252 de FM.
El gobierno federal no ha dado concesiones en los últimos 13 años mientras que los permisos han crecido en un 120 por ciento sobretodo en estaciones de FM.
El gobierno encabezado por el Presidente Felipe Calderón, debería abrir la convocatoria para nuevas concesiones y no ceder a la presión de dar frecuencias en FM a quienes ya tienes estaciones de AM. Con un proceso abierto y con reglas claras se evita la discrecionalidad en el otorgamiento o en el refrendo de concesiones como sucedía en el pasado, donde por cierto los beneficiarios de esa discrecionalidad fueron la mayoría de los actuales concesionarios de AM.
Queda también pendiente la discusión sobre la transición tecnológica para los medios públicos de comunicación, donde habría que evaluar si el Estado tiene responsabilidad en su proceso de digitalización.
La respuesta a las interrogantes planteadas al inicio es clara: El Estado no tiene obligación de rescatar a un concesionario de un bien público por el simple hecho de que con los cambios tecnológicos o por otras cuestiones, ahora su concesión ya no sea negocio. Y usted ¿que opina?
* José Antonio Díaz García es Diputado Federal por el Partido Acción Nacional
[1] Estándar estadounidense IBOC, conocido como HD Radio que ofrece servicio en las mismas bandas de frecuencias de AM y FM; el europeo Eureka 147, conocido como DAB, que opera en otras bandas de frecuencias, entre ellas la L (entre los 1452 y los 1492 MHZ), un sistema mixto en el que operen los dos anteriores y existe también un estándar japonés.
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